14 noviembre 2006

LA DESGRACIA DE SER UN IMPAR

No quisiera ponerme melodramática, pero el tema requiere una cierta seriedad. En un mundo ideado para los pares, ser impar es una verdadera y auténtica desgracia. Y no me refiero a desgracia en el sentido de tristeza porque nadie te quiera o cosas similares, no, nada más lejos de mi intención. Me refiero a desgracia en el sentido de la vida cotidiana, desde un punto de vista estrictamente funcional. Todo está pensado para dos. El uno simplemente estorba. Veamos algunos ejemplos muy expresivos de esta desgracia:

1. Si no tienes pareja, estás en un escalón inferior del mundo social. Te falta algo, y por lo tanto, no tienes algunos derechos básicos, como por ejemplo, dormir en una cama decente, cuando hay 9 personas, tres son impares y tres son parejas. En estos casos, aunque las camas sean individuales, tu obligación como buen impar y amigo de tus amigos será dormir en el salón, sin protestar, y junto a los otros impares, aunque no les hayas visto más de dos veces en toda tu vida. El simple hecho de ser un impar crea tal vínculo entre los que tienen esta singular característica que bastan unos minutos para establecer lazos más fuertes que el acero (eso deben opinar, sin duda, las parejas que duermen cómodamente en camitas individuales).

2. Si tienes la desgracia de ser un impar, puedes tener muchas probabilidades de que tus allegados quieran a toda costa que dejes de serlo, incluso a pesar tuyo. No faltarán las encerronas engorrosas, las indirectas o directas a la tristeza de tu existencia, y perlas de similar composición. Las situaciones engorrosas con otros impares merecen un estudio aparte.

3. Si eres impar nunca tienes excusas lo suficientemente buenas como para no querer hacerle una guardia a un pobre padre de familia que tiene que llevar a su pequeño al parque de atracciones por su cumpleaños, o para no querer irte de excursión con tus amigos. Porque tú siempre estás libre y tu obligación es estar dispuesto a satisfacer las necesidades de diversión de aquellos que están más ocupados. A ti siempre te apetece hacer algo el fin de semana, sea ir a la playa, a la montaña o a Port Aventura. No tienes excusa que valga, porque la mejor excusa de todas, que a tu medio pomelo no le apetece, no la tienes.

4. Los acontecimientos sociales son otro gran terror para aquellos que tienen que organizarlos y se encuentran con impares en sus filas. El ejemplo más evidente es siempre una boda. ¿Dónde colocamos a ese amigo impar? El amigo impar suele caer por defecto en una mesa algo alejada de las parejas de amigos, porque esas mesas ya se sabe que tienen un número “par” de sillas a su alrededor. Por lo tanto, a los impares se les suele poner a todos juntos en otra mesa, con alguna pareja descolgada, y con gente que, no sólo ni les va ni les viene, sino que seguramente no habían visto antes en toda su vida. Estos agradables momentos pueden tener consecuencias buenas, como unas grandes carcajadas de desesperación absoluta cuando los impares desconocidos de la mesa tratan de dejar de serlo en ese preciso momento.

5. Hay otra desgracia añadida al hecho de ser impar e invitado a una boda: siempre te va a salir más caro que a un par. Porque, por alguna extraña convención o norma social no escrita, tú siempre pagarás más por tu invitación ( término que me da siempre bastante risa, porque, ¿quién puede considerar invitación algo que te cuesta un ojo de la cara?, pero el capítulo bodas y otros eventos sociales lo dejo para otra ocasión).


Estos son sólo algunos ejemplos de la vida cotidiana, pero hay muchísimos más, y pueden ilustrar ampliamente la razón de existir de muchas parejas que no se sostienen por ningún lado. Aquí tenemos el sustrato que las alimenta: evitar a toda costa las situaciones en las que se ve un impar de pura cepa. Basta con llevar a alguien colgando del brazo para que la desgracia de ser impar se diluya en la desgracia, todavía peor, pero socialmente invisible, de ser un par de desgraciados.

3 comentarios:

A las 1:39 p. m. , Anonymous Anónimo ha dicho...

Pues la excursión a Port Aventura era una idea chachi.
Javi

 
A las 7:40 p. m. , Anonymous Anónimo ha dicho...

Po yo pienso que ser número irracional y mucho mejor... ¡viva el número PI!

PItagoras.

 
A las 7:41 p. m. , Anonymous Anónimo ha dicho...

Po yo pienso que ser número irracional es genial... ¡Viva el número PI!

PItagoras

 

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